Cuando habla de cómo hizo su disco Music for Airports dice

Quiero crear un tipo de música que te prepare para la muerte - una que no sea ni muy luminosa ni alegre, ni pretenda que no seas un poco aprehensivo, sino una que te haga decir “En realidad, no pasa nada si me muero”


Por desgracia, la gente no reconoce la importancia del call-and-response. Esto se debe a que la mayoría de las canciones ahora las escriben quienes planean cantarlas, y para ellos la imagen suele estar completa cuando están dentro (y no les interesa si no lo están). Pero al oyente le gusta algo más que eso.
Las voces de acompañamiento, la respuesta, son las voces de la sociedad: ya sea cotilleando (como en ‘Is she really going out with him?’ ‘I don’t know – let’s ask her!’), afirmando (como en ‘Amén’ o ‘yeah, yeah, yeah’) o advirtiendo (‘Foolish little girl…’).
Incluso las canciones que son ‘personales’ —donde uno no quiere invocar la especie de conspiración que implica el canto en grupo— pueden usar las voces de la conciencia o de distintos alter egos. Convierten el monólogo en conversación.
Es interesante especular sobre qué otros papeles podrían desempeñar los coros: ¿la voz de la especulación (‘qué pasaría si…’)? ¿de medición precisa? ¿de desacuerdo? ¿de duda? ¿de formas alternativas de decir algo (como posibilidades en sombra, historias paralelas)?